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Trail del bueno bañado en barro

De salida dominguera tranquila a cinco o seis caídas en barro. De vueltecita por zonas conocidas a «cómo coño se sale de aquí», todo en una mañana.

Hace tiempo que Rodrigo quería retomar las salidas en moto trail. Como a muchos, la paternidad le había marcado un pequeño paréntesis y su cuerpo le pedía volver al campo, pero con tranquilidad, así que quedamos y nos planteamos una salida por lugares conocidos de Guadalajara: de Torrelaguna hacia La Vereda pasando por un montón de lugares conocidos que Toñín tenía más que digeridos.

Aquí tienes el vídeo de esta aventurilla, que lo disfrutes con salud!!

Los protagonistas

Toñín (Kawa KLE), Ilex (Beta Alp 4.0) y yo (Triumph Tiger 800) esperamos aparecer una Honda Transalp de 1994 cuando llegó una BMW R1200GS de 2008. Rodrigo traía su flamante montura de apenas quince días por un pequeño fallo eléctrico en la Honda (la alarma chupó como una profesional y no arrancaba).
Así que Toñín apagó el cigarro, encendimos GPS´s y cámaras y nos lanzamos a la mañana.
No estaba nevado pero sí trazas blancas de haber helado, aunque el día se abría y fue dejando un sol precioso y unas temperaturas muy poco normales para la época, tanto que hasta vimos almendros en flor.

Trimph Tiger 800, Kawasaki KLE, Beta Alp 4.0Moto trail con barro en Guadalajara

Bien limpitas estaban ellas, pobres incautas.

Kawasaki KLE, trail en Guadalajara

Un aspecto imponente el de la Kawasaki KLE de Toñín

La ruta

Carretera rota, pistas anchas, mucho polvo (madre mía, aquí no llueve nunca, ¿o qué?) y zona de piedras sueltas. Nos encontramos algunos charcos pero poca cosa, las pistas estaban muy aprovechables y fluimos a un ritmo bastante decente bajo mi punto de vista. Rodrigo llevaba muy bien su nueva vaca. Obviamente iba algo forzado por seguir el ritmo, pero nosotros no lo notamos, lo que sí vimos (y él sufrió) fueron los neumáticos mixtos de carretera que calzaba. De esos tan mixtos como los que llevaba la Africa Twin 2015 del otro día y con el mismo comportamiento, aunque no recuerdo marca y modelo.
[Corrijo, son Anakee 2 de Michelín].

El plan

Alcanzamos la famosa curva de piedras apiladas y decidimos esquivar las Zetas (sí, allí donde aparqué de lado) y continuar hacia La Vereda. La idea era ir hacia Matallana (al norte) y asomarnos al famoso puente que cruza el río Jarama desde Matallana hacia Roblelacasa; allí en Matallana contemplar la bajada – río (bateo imposible) – subida o bien cruzar por el puente. De ahí coger la GU-194 y volver a casa por carreteras de curvas enganchando la A-1.
Ese era el plan, así que salimos a ver La Vereda, imponente como siempre, pero era la primera vez que la veía sin neblina, frío y gris. Hacía un sol estupendo y todo era verde y brillante, una gran diferencia, no creas.

BMW R1200GS trail en GuadalajaraMoto trail con barro en Guadalajara

Por mi parte llevaba ya todo el camino con el ABS desconectado y con ganas de soltarme un poco. Ya sabéis que según mi experiencia, me hace más bien que mal incluso fuera del asfalto, pero decidí seguir los consejos de los que saben, fuera ABS!
Lo peor es el sistema de quitar y poner, un auténtico coñazo el panel de mandos de Triumph, es algo de lo que se ha hablado mucho. Cada vez que apagas la moto se reconecta y toca volver a quitarlo, un drama.

La Vereda, Guadalajara

Visicitudes

Volviendo a nuestros rutas, pasado La Vereda empezamos a avistar charcos de tamaño… interesante digamos, de ésos que te piden a gritos pringar los bajos, vaya. Ilex los conoce bien hasta el punto de parar, echar para atrás y volver sobre sus pasos saltando de charco en charco. Ahí noté que se me había acabado la batería de la cámara de vídeo y como no, eso había que grabarlo.
Pero vamos, que no sabíamos cuánto nos íbamos a hinchar de agua y sobre todo de barro. Unos cuantos cientos de metros más adelante paré ante un lodazal de diccionario. Por supuesto Toñín e Ilex siguieron tan felices. Rodrigo paró un momento a mi lado pero en seguida se levantó sobre su BM y se lanzó sin ningún miedo: ¡¡locos!!

Como era de esperar los dos primeros pasaron sin demasiado problema. Bueno, ya sabes, las botas y los bajos de la moto hasta arriba de barro, incluso remando con los pies por lo hondo y blando del terreno.
Rodrigo siguió la rodada de los anteriores, pero esas gomas le darían allí el primer susto: ¡pum! al suelo.
Nada grave, caída gravitatoria en el barro. Intentó levantarla pero el suelo estaba tan resbaladizo que él solo no podía. Un par de hombretones más y esa moto vuelve a estar de pie.
Yo contemplaba la escena varado al principio del lodazal, uno más tampoco iba a hacer la diferencia “seguro que prefieren que los grabe”, pensaba, luego les gustará verlo.
Así que seguí mi camino por la misma zona ya hundida y afortunadamente sin mayor problema.
Pasamos el obstáculo, descansamos un poco, agüita y a comentar la película. La GS se había llevado por delante un faro antiniebla, cagontó, si es que nos la andamos buscando.
El bicho a la bolsa y una brida para el cable colgandero.

Moto trail con mucho barro en Guadalajara. Triumph Tiger 800 en el barro

Moto trail con barro en GuadalajaraMoto trail con barro en Guadalajara

BMW R1200GS y Beta Alp 4.0 trail en Guadalajara

Ya ahí estábamos pensando que los poquitos kilómetros que nos separaban de Matallana no iban a ser precisamente un paseo, ni siquiera el convencimiento con que Toñín comentó “no creo que haya muchas zonas más así” no dejaba muy tranquilos.
No sabíamos lo que nos esperaba, lo gordo no acaba ni de empezar.
Había zonas mojadas de barro superficial muy resbaladizo (montaña a la izquierda, despeñe a la derecha) que había que manejar con cuidado y otras de fango del bueno, del que había que atravesar remando con los pies y dejando que las estriberas arrastraran los bordes de barro del camino. Menudas bolas de barro pegajoso se formaron!
Mi inexperiencia hizo que buena parte de los bancos de barro los pasara con las gomas en los estribos, lo que al final hizo que yendo de pie, al estar todo lleno de barro (botas y estriberas), me resbalara y cayera sobre mi moto, afortunadamente sin irme al suelo.
En el momento en que quité las gomas y asomaron los pinchos de los estribos de metal la cosa cambió y mucho. Más seguro de pie y sentado, con mucho mayor agarre, voy ganando confianza.

Como pudimos llegamos a Matallana, imagina cómo llegó Rodrigo con esos neumáticos, menos mal que la moto pesa y ahí reside buena parte del agarre con el que conseguía superar los obstáculos, pero estaría hasta los mismísimos de tanta inseguridad.
Atravesando algunas pequeñas piscinas llegamos al final del camino, literalmente el final. Allí han excavado auténticas pozas para evitar que pasen los coches (desconozco la razón) y el camino que queda es sólo apto para bicis y motos ligeras. No era nuestro caso. A pesar de ello, bajamos a ojear andando y bien que nos costó luego subir!

A partir de ahí debíamos atravesar por algún otro lugar. Miramos GPS (de palo) y parecía esconderse unos metros más atrás un sendero por el que atravesar para llegar a la carretera que nos conduciría a casa. La otra opción era volver por donde habíamos venido (barro y más barro), así que estábamos motivados para encontrar el camino correcto.

Triumph Tiger 800 y Beta Alp 4.0, motos trail con barro en GuadalajaraPuente al lado de Matallana, en Guadalajara
Moto trail con barro en GuadalajaraMoto trail con barro en Guadalajara

Un vecino local apareció de un senderito rocoso en una pit bike, pues hacia allí fuimos.
Bajamos, atravesamos un riachuelo, subimos y nos dimos cuenta que había que dar la vuelta.
Volvimos sobre nuestros pasos y ya Toñín vio de dónde había venido el vecino. Bajamos andando un sendero estrecho con piedras alternas con barro y llegamos al dicho pueblecito, ¡¡victoria!!
Encontramos el puente ¡y lo tenemos localizado en el mapa! lamentablemente esos senderitos eran imposibles para nuestras monturas. Una pena, porque al otro lado del puente podíamos ver la pista ancha que nos llevaría a Roblelacasa y de ahí a la A-1 y a casa. Es decir, nos quedamos a las puertas por unos pocos metros.
Al lío, vuelta andando p´arriba, a las motos y a volver sobre nuestros pasos, que es la una y media y nuestras parejas nos esperaban a comer. Whatsapps, cascos y a seguir!!

Moto trail con barro en Guadalajara

Moto trail con barro en GuadalajaraMoto trail con barro en Guadalajara

El bendito puente está justo aquí.

BMW R1200GS atrapada en el barro
A la espera del vídeo, unas capturas de pantalla. ¿Quieres más fotos de barro?

La vuelta se me hizo más corta y menos terrible. Ya sabíamos lo que había y cómo pasarlo, así que paramos poco, que había prisa.
Los últimos tramos de carretera sí se me alargaron, hasta que llegamos a Patones de abajo. Allí nos despedimos disculpándonos ante Rodrigo que encima temía habernos retrasado y nos emplazamos para la siguiente.

Mi vuelta a casa, eso sí, fue fría, fría. Y aún hoy sigue saliendo un montón de barro que quedó de las lavadas a presión.

Señores, un placer.

Aquí os dejo la ruta completa.

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Y si la quieres descargar, aquí mismo.

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