Buscando trail ep 04: Fin de temporada

Vamos acabando la temporada (legal) de campo. El peligro de incendios y la Ley de Montes nos invitan a dejar las pistas y rodar por asfalto hasta septiembre*. ¿Lo mejor? ¡Hay salida con amiguete para celebrarlo!

Motorista posando sobre la rueda de una máquina forestal con moto en primer plano
¿Serán ruedas forestales de esas para reducir el impacto ambiental?

Y es que Francesco (para ti “el de la 790“) se animó a hacerme una visita relámpago antes de terminar la temporada, traer la TTR a la ciudad a hacerle algunas cosas y rodar con ella y su recién estrenada matrícula pequeña (merece la pena el cambio, mucho más bonita y discreta). Aprovechando que tenía que duplicar la matrícula de coche para el remolque y que ahora mi moto cumple con los requisitos, me animé al cambio.

Empezando

Empezamos tardísimo, eran casi las doce de la mañana cuando habíamos llegado al lugar de inicio, descargado las motos y vestido de marinero. El sol ya apretaba fuerte – no tanto como ahora pero hacía buen calor – y la cosa prometía muchos sudores… pero mucho más disfrute, así que adelante!

Dos motos desde atrás con con la montaña verde detrás
Zona espectacular

Previamente habíamos establecido un poco las bases de la salida. Oye, llevo Karoo III a nivel de slick atrás, así que entre eso y el peso de esta moto, ojo con las cuestas muy pronunciadas y de arena suelta. Ok, no hay prisa, si veo algo así busco otro camino.

Antes de llegar al primer kilómetro de carretera ya habíamos empezado a subir por campo, grietas, ramas y piñas: sin problema. Unas paradas de disfrute del entorno a la sombrita, unas fotos y adelante.

“Adelante” o “parriba” más bien. Ya sabes que aquí son todo montañas y justo en esa zona hay que esforzarse para no subir o bajar, mantenerse al mismo nivel no es fácil, así que tiré para arriba por las cuestas que me sabía. Casualmente resultaron ser de arena suelta, muy parecidas a cortafuegos pero sinuosos y con maquinaria agrícola cerca. Dejo de ver la KTM por el retrovisor, paro – en muy mal lugar, como luego me daría cuenta. Bajo andando y ahí encuentro a Francesco peleando con la rueda rodando libre en la arena. Joder, justo me lo habías dicho y voy y te meto por aquí (!!!!!). Culpa mía! no hay problema, a esta moto le van las inercias, a base de maña consigue colocarla mirando hacia abajo, se desliza y ya desde allí, empezando de nuevo, sube suavemente. Pasa por mi lado y avanza hasta arriba.

Moto hundida en la arena y motorista al fondo
Yo aparco aquí, gracias

Al llegar yo a la mía hago lo que parecía que tenía que hacer: cagarla y hundirla bien en la grieta. Mis neumáticos son Mitas pero también están ya muy gastados y no hay agarre ninguno. Tiene que bajar de nuevo él a ayudarme. ¿Ves? te lo dije, no llevamos ni cinco kilómetros y ya estamos los dos sudando como pollos y con la lengua fuera ¡a esto veníamos!

Carretera

Monte arriba hasta que enlazamos con una pista conocida de esas anchas que recorren la montaña por un costado. Al otro lado vistas espectacular del valle.

Tras saltar en cada uno de los badenes de tierra (imagino que los coches van demasiado rápido a pesar de ser una pista con un lateral al barranco), llegamos a la carretera. Pero no, no creas que tocar asfalto siempre es un bajón, hablamos de una carretera ratonera, de dos sentidos pero el ancho de un carril, que desciende serpenteando a tope. Toca conducción supermotard o sacar la patita como en motocross. De ahí enlazamos con carreteras más anchas hasta subir al Puerto del Pico.

Dos motoristas posando sobre una máquina forestal con dos motos en primer plano
Neumáticos de tacos

Parada obligada y continuamos para ir a comer a una de las ventas de la zona.

Tras llenar la barriga empezamos a explorar. Se acabaron las pistas conocidas, cogíamos cualquier cosa legal que saliese de la carretera y se metiera en el follaje. Encontramos zonas muy guapas, algunas complicadas, otras que se las comían los helechos: espectacular.

Foto selfie con dos motoristas entre el follaje en la montaña
Selfie entre helechos

Perdidos

Y es lo que tiene improvisar, que al poco tiempo te acabas perdiendo!

Pasamos por los cortafuegos a los que se enfrentaron Gérard y Cédric hace año y pico. Esta vez rondamos un puerto de carretera rodeándolo por pistas una y otra vez buscando cómo bajar sin trialeras complicadas (recuerda la moto y las gomas). Así que seguimos enlazando pistas que nos íbamos encontrando hasta conseguir bajar a la civilización, no sin antes encontrar parajes impresionantes.

Fin de temporada

¡Día completo! llegamos empapados y reventados! sin caídas serias y con las pilas motociclísticas cargadas a tope!

Sólo un día, éso necesitamos y quedamos felices como tontos. Sólo queda otra: “Hay que repetirlo”, recuerda la sensación de esta imagen. Tu colega se va, guarda el móvil y ¡a por él!

Pista forestal con moto al fondo
A por él!

Ah, una aclaración que conviene comentar más en detalle, pero de momento avanzamos:

*Lo de ‘Septiembre’ no te lo tomes literal, echa un vistazo a la Ley de Montes de tu CCAA o provincia (por ejemplo).

Aquí la Comunidad de Madrid lo deja clarísimo en este documento: Está prohibido todo lo que sea salirse del asfalto. Si pisas campo te pueden multar. Sé de buena tinta que algunos se pasan estas prohibiciones por el forro del árbol de levas, los mismos dan mala fama al colectivo. Una cosa es un tramo, un enlace o un despiste y otra las noticias que me han llegado de circular libremente como si se estuviera en el Dakar.

Dos motos paradas al lado de una fuente en una pista en la montaña
Daban ganas de meterse al pilón!

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